La inteligencia artificial no solamente está transformando las aplicaciones que usamos todos los días. También comienza a modificar cómo se hace ciencia.
Investigadores están explorando sistemas capaces de analizar grandes cantidades de información, generar hipótesis, conectar investigaciones y ayudar a diseñar experimentos. La idea es que la IA pueda participar en distintas etapas del proceso científico, aunque la validación de resultados y el juicio humano continúan siendo indispensables.
¿Por qué importa? Porque los científicos del futuro probablemente no trabajarán únicamente con microscopios, laboratorios o computadoras: también tendrán que aprender a colaborar con sistemas de inteligencia artificial.
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